(conversación de nenas doradas en oficinas grises)- últimamente los días pasan en Concorde...
- sí... ¡pero en el Concorde te dan champagne!


¿sabes cuando se te mete una canción en la cabeza y no puedes dejar de cantarla mentalmente?

Después de decirle a su ya exjefe todo lo que pensaba de él, sin ningún tipo de sutileza ni retórica, clementina cerró de un portazo la puerta transparente de la agencia de publicidad. Justo en ese momento, y sin que ningun meteorólogo lo hubiera previsto, un tornado se formó de manera espontánea sobre el pont neuf, llevándose por delante todos los carteles que la habían tenido trabajando hasta las 3 de la mañana durante la última semana.
Últimamente le costaba dormirse y había adquirido la costumbre de repasar mentalmente todo lo que había hecho durante el día. Le gustaba la sensación liberadora que tenía al hacerlo, como si borrara todas y cada una de las entradas de su apretada agenda. Se imaginaba el dibujo azul de su letra desescribiéndose como si deshiciera punto a punto un bordado. Hoy tenía esa sensación inacabada como si le hubiese quedado algo por hacer. Ya se había levantado pensando que se le olvidaba algo, pero qué sería…