
Los camellos están indignados.
Cada año lo mismo: 364 días y sus respectivas noches sin hacer absolutamente nada más que tomar el sol (y la luna) en el desierto y de repente, ala, a correr como locos para repartir todos los regalos de los Reyes Magos en una noche.
Hace muchos años, los camellos inventaron los relojes de arena del desierto en un intento de organizarse, pero no hubo forma.
Este año, en la reunión de evaluación del reparto anual, se ha decidido escribir una carta-ultimátum a los Reyes Magos, a ver si para el año que viene las cosas cambian.
Desgraciadamente, ninguno de los camellos ha querido realizar ningún tipo de declaración al salir de la reunión así que no podemos confirmar los rumores sobre el posible fichaje de Rudolph, el reno de Santa Claus.